viernes, 14 de diciembre de 2007
miércoles, 7 de noviembre de 2007
...i quan la nevada es perdia enllà i devenia subtil com una polseguera i els guardins s'havien fos en ella, la Mila restava encara immòbil en son badador, i sos ulls oberts i encantats s'enlluentien a poc a poc, s'encrestellaven, s'enaiguaven tots, i la fi se'n desprenien dues llàgrimes plenes, que queien sobre els braços encreuats. altres llàgrimes acompanyaven a les primeres, quietes, seguides, abundoses, tremolant una darrera l'altra del fil d'argent que els mateixes filaven al llarg de les galtes, i a la fi venia l'esclat del plor: de primer trèmul i insegur com el d'una criatureta perduda, desprès glapitant i precipitat i la l'últim sense fre, esbojarrat i ple de sanglots i xisclets histèrics.
... y cuando la nevada se perdía a lo lejos y se volvía sutil como una polvareda y los guardines se habían fundido en ella, Mila permanecía todavía inmóvil en su distraimiento, y sus ojos abiertos y encantados se abrillantaban poco a poco, se envidriaban, se humedecian todos, y al final se desprendian dos lágrimas plenas, que caian sobre sus brazos cruzados. otras lágrimas acompañaban a las primeras, quietas, seguidas, abundantes, temblando una detrás de la otra en el hilo de plata que ellas mismas hilaban a lo largo de sus mejillas, y al fin llegaba el estallido del llanto: al principio trémulo e inseguro como el de una criaturita perdida, después latiendo y precipitado y a lo último sin freno, alocado y lleno de suspiros y gemidos histéricos.
Cáp. XI. Mal de muntanya. Solitud. Victor Català. (Caterina Albert i Paradís)
sábado, 27 de octubre de 2007
y ella se preguntaba
jueves, 18 de octubre de 2007
desdicha
miércoles, 17 de octubre de 2007
la liberación

había comenzado a nevar, el frío ya era un poco más soportable, y el espectáculo de ver como caían los copos de nieve hacía más soportable aquella tarde fría. una tarde que no solamente era fría por las bajas temperaturas sinó también por la soledad y la desesperanza, por el deseo reprimido porqué no se ha de cumplir. mirar al cielo y ver bajar los copos de nieve le daba la sensación de subir, de levantar los pies del suelo, de dejarse llevar, de volar, de alejarse, de soñar y conseguir salir de la prisión en que se había convertido su casa, su vida. no sabía cuánto tiempo llevaba mirando la nieve y soñando con los ojos abiertos, cuando escucho el grito de su hija: mamá! volvió lentamente de su viaje por el cielo y la nieve, quiso cerrar la puerta del pequeño balcón detrás de ella, pero un golpe muy frío se lo impidió, un afilado y largo hielo se le estaba metiendo muy adentro. pudo ver su cara, aquella cara que tanto había amado y que ahora tenía tan cerca de la suya. al fondo, su hija la miraba a los ojos, con los suyos muy abiertos. tuvo miedo, miedo por su chiquitina, por su ángel, porqué ella estaba agradeciendo cada uno de los golpes helados que estaba recibiendo, golpes que la liberarían para siempre de la prisión donde estaba metida; golpes que la liberarían de todo el dolor que sentía; un nuevo golpe, certero, helado, la hizo volar balcón abajo. al suelo cayó una lluvia roja, menuda y salpicada que esperó a que su cuerpo llegase y la nieve, rojiza, la recibió con una calidez que hacía mucho que no tenía.
abrió los ojos y vio unos ojos muy abiertos que la miraban sorprendidos y sonrientes. estaba liberada. su hija se lo estaba diciendo con aquellos ojos tan bonitos que había heredado de su padre.
400 mujeres muertas a manos de sus parejas sentimentales en los últimos 5 años.
foto: Jorge
martes, 16 de octubre de 2007
en medio de la multitud

en medio de la multitud le vi pasar, son sus ojos tan rubios como la cabellera. marchaba abriendo el aire y los cuerpos; una mujer se arrodilló a su paso. yo sentí cómo la sangre desertaba mis venas gota a gota.
vacío, anduve sin rumbo por la ciudad. gentes extrañas pasaban a mi lado sin verme. un cuerpo se derritió con leve susurro al tropezarme. anduve más y más.
no sentía mis pies. quise cogerlos en mi mano, y no hallé mis manos; quise gritar y no halle mi voz.
la niebla me envolvía. me pesaba la vida como un remordimiento; quise arrojarla de mí. mas era imposible, porqué estaba muerto y andaba entre los muertos.
luis cernuda
los placeres prohibidos, 1931
lunes, 15 de octubre de 2007
guka
tenía otro nombre, otro dueño, pero quiso cambiar su destino y corrió. y corrió hasta que nos encontramos, ella me encontró. quiero pensar que ahora es más feliz, que vive mejor. yo vivo mejor con ella.
domingo, 14 de octubre de 2007
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