
en medio de la multitud le vi pasar, son sus ojos tan rubios como la cabellera. marchaba abriendo el aire y los cuerpos; una mujer se arrodilló a su paso. yo sentí cómo la sangre desertaba mis venas gota a gota.
vacío, anduve sin rumbo por la ciudad. gentes extrañas pasaban a mi lado sin verme. un cuerpo se derritió con leve susurro al tropezarme. anduve más y más.
no sentía mis pies. quise cogerlos en mi mano, y no hallé mis manos; quise gritar y no halle mi voz.
la niebla me envolvía. me pesaba la vida como un remordimiento; quise arrojarla de mí. mas era imposible, porqué estaba muerto y andaba entre los muertos.
luis cernuda
los placeres prohibidos, 1931